Los sáparas constituyen una nacionalidad indígena binacional ya
que están asentados en la Amazonía, tanto del lado ecuatoriano como peruano. En
Ecuador, los asentamientos se ubican en las parroquias Río Tigre y Montalvo
(provincia de Pastaza), entre los ríos Pindoyacu y Conambo.
En la actualidad, la población sápara no supera los 1000
habitantes pero esto no impide que en su territorio, de 360.861 hectáreas, aún
sobrevivan tradiciones de tanto valor que la UNESCO, el 18 de mayo de 2001,
proclamó esas manifestaciones culturales como “Obra Maestra del Patrimonio,
Oral e Inmaterial de la Humanidad”.
Un estudio del Ministerio de Cultura y Patrimonio determinó que
existen al menos 56 manifestaciones culturales, de las cuales 32 se encuentran
en estado vulnerable (podrían desaparecer), 20 vigentes (esto implica que están
en uso) y 4 que quedan en la memoria, es decir, se las conoce, pero actualmente
ya no se las practica.
Entre las manifestaciones vigentes, se encuentra la preparación
del jambi (veneno para la cacería), el uso medicinal del sipichi (un árbol que
nunca es talado ya que es capaz de curar dolores del cuerpo y afectaciones a la
piel), los conocimientos y creencias en torno al embarazo y parto (los sáparas
no necesitan de ecografías. Al cuarto mes pueden enterarse del sexo del bebé:
si el lado izquierdo del vientre de la madre está abultado, es niña; si ocurre
eso con el lado derecho, es niño).
Pero también existen manifestaciones que se encuentran en estado
vulnerable, como el uso de la kuinapanga (planta que se emplea para curar el
vómito y la diarrea), de la uchu manga (una olla de barro que sirve para
cocinar principalmente carnes y ají), de la llanpachama (vestimenta hecha de la
corteza de un árbol y que hoy en día únicamente se usa en eventos
protocolarios), además de varios mitos orales relacionados a su visión de la
naturaleza, la creación y el universo.
Precisamente, el Ministerio de Cultura y Patrimonio pretende
actuar sobre este campo de manifestaciones vulnerables. La propuesta es
desarrollar talleres presenciales y radiales (a través de radios comunitarias
sintonizadas en el sector) para que las nuevas generaciones de sáparas conozcan
lo que hacían sus antepasados y así evitar que se extingan estas tradiciones.
Otro de los frentes en los que se quiere intervenir es en la
lengua sápara. Según estudios de esta Cartera de Estado, tan solo existen
cuatro hombres que la dominan; sin embargo, el asunto es aún peor: no todos lo
hacen en los niveles deseados (tan solo un anciano lo maneja a la perfección).
Min Cultura.

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